Verde.

Porque verde es el color de la mirada que me arropa cada día y me abraza aunque me equivoque cien mil veces y me tropiece otras dos mil.

La mano que me agarra antes de caer al suelo, la voz de la razón, de la experiencia, que huele a rosas al pasar dejando a todo el mundo impregnado de la magia que desprende. Continuar leyendo «Verde.»

Septiembre.

Te espero en silencio mientras voy encontrando emociones nuevas y un vértigo descomunal que dispara preguntas que sigo sin tener claro si algún día sabré contestar.

La intensidad que me traspasa a veces angustia lo que debería ser felicidad y no pasa nada; yo te enseñaré a enfrentarte a tus peores miedos porque yo ya lo he hecho. De luchas a muerte contra monstruos internos he ganado cicatrices que me recuerdan que puedo. Continuar leyendo «Septiembre.»

Tiempo de caridad.

Resulta que la felicidad estaba escondida detrás del tiempo de cuidado que me robaron hace veinte meses, y que lleva quemándome en las pupilas desde entonces impidiéndome mirar.

Resulta que he sido incapaz de normalizar el desapego, que mi pecho no ha sabido congelar las emociones que me han roto en diez mil trozos haciéndome explotar.

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La tormenta.

Siempre me había gustado el frío hasta que he tenido motivos para temer sus posibles consecuencias. Nunca pensé que me refugiaría huyendo de algo que siempre he adorado, que acabaría buscando el sol antes de poner los pies en la calle. Siendo sinceras, tampoco pensé nunca que acabaría teniendo al propio sol en brazos en el salón de casa, mientras el tiempo corre en nuestra contra robándonos la oportunidad de quedarnos congeladas en estos mágicos instantes para siempre.

Sí, has llegado.

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