La magia del privilegio.

El privilegio sesga y no te deja ver más allá de tu propia nariz. Nos ciega y nos aísla de las realidades distintas de las que orbitan alrededor de nuestros pies. Nos convierte en seres incapaces de reconocer el dolor ajeno de aquél que nos dice que estamos generando un daño. Nuestras situaciones de poder  pisotean las manos y las almas de aquelles que el sistema ha relegado a tener menos por ser diferentes. Nos separa del lado más cruel de una realidad que no espera, no acompaña y no cuida.

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Equivocación 1.

Te has equivocado conmigo. Te equivocas. No soy buena, no pretendo serlo.
Soy clara, tajante, directa.
Te equivocas, desde el principio.
Nunca he pretendido ser la niña a la que convences mediante engaños camuflados de halagos que luego dejas llorando cuando ya te has cansado de pasar un rato entre sus piernas. Ni lo soy, ni lo he sido.
A tus copias las calo mas rápido que una gata caza moscas.

Entiendo tu enfado pero te falta justificación. Verás, no tienes razón. No puedes enfadarte por el libre albedrío que tenemos las demás de negarnos a pasar un minuto contigo. Puedes despreciarnos por eso, pero créeme, no serás más hombre.

Tus intentos de desmoralización me los paso por el mismo sitio que la esponja en la ducha, y se van igual que el agua, por el desagüe. Ni siquiera me sale escribirte algo decente porque para eso necesito una motivación mínimamente buena, y aquí, no la encuentro.

Andas disgustado como el niño sin juguete con el ego herido porque la niña que le gustaba se lo rompió en el parque. Y ni siquiera tienes juguete.

El mechero lo tienen ellas.

Mujer bonita es la que… perdona pero NO.
Mujer bonita son todas,
y todas son bonitas,
y todes son bonites.
Y punto.
Basta de clasificaciones, de cortes, de patrones, juicios, cánones y modelos. Basta de tallas, colores, celulitis, estrías, escotes, minifaldas, faldas, tacones o deportivas. Basta de mejor, peor, guapa, fea, mentirosa, histérica, puta, zorra, vaga, elegante, señorita, dama, macarra, maleducada. En serio, basta.
Dejad ser y sed también. 
Y callaos ya.
Que cada una sea lo que quiera ser. Que cada une sea lo que quiera ser. Qué más da si José lleva falda o si María está enamorada de Marta. Qué más da si nació Julio y murió Adela, ¿qué os importa? ¿Quién cree poder decidir límites para el amor, la identidad, la verdad, la vida? ¿Quiénes sois para decir quién somos, cómo nos llaman, o por dónde meamos? ¿Quién coño sois?
Nadie.
No sois nadie
Vuestras inseguridades no son nuestros límites. Vuestros miedos no dirigen vidas. Vuestra ignorancia no afecta al sexo, al género o al amor. Vuestro desconsuelo no será futuro. Vuestra desesperanza no afectará a la nuestra. Vuestra oscuridad no apagará la luz.
Nuestra libertad no conocerá intentos de negarnos lo que somos; con estereotipos nos hacemos sogas donde ahogamos prejuicios, y bufandas que protegen nuestros gritos.

Se os ha acabado el monopolio,

ya no podéis jugar con miedo.

Ahora el fuego lo encendemos nosotras. 

Junio.

Hace poco me la encontré por el camino, y no la he visto igual. Puedes verla cargando pistolas con flores, cosiendo cicatrices con hilos de esperanza. De esas que salen a bailar cuando hay tormenta, descalzas y con vestidos de colores. De las que nunca podrás rescatar, porque se rescatan a sí mismas. Las más emocionales, de esas que experimentan la vida a través de los poros de su piel. No conocen la maldad, y cuando se la encuentran, la combaten. Pero no es una lucha con armas, luchan con compresión, con amor. Con amor. Porque saben que el amor es la respuesta, porque han visto los ojos de aquéllos que han vivido sin amor, y saben que no hay nada peor. Te lo juro, la he visto luchar a contracorriente, contra todo, contra todos, contra el mundo y, a veces, incluso, la he visto luchar contra sí misma. Y la he visto salir en pie, cosiéndose heridas profundas sin anestesia. Y no sabéis qué puta suerte poder verlo, joder.
La han llamado loca, separatista, conflictiva, incomprendida y, a veces, la han tratado mal. Pero no han sido más que ataques provocados por la ira del desconcierto de quien no puede entender lo excepcional, lo único, lo auténtico. Ha pagado el precio por ser libre, y ahora, vuela más alto que todos vosotros.
Y encima va, y nace en Junio.
Feliz cumpleaños, guerrera.